viernes, 23 de marzo de 2012

Pensaba que podíamos hacerlo.





Pensaba que podíamos hacerlo.
Pero no de ese modo...
Tú siempre le ponías azúcar a todo,
A mí siempre me dio asco el dulzor empapado y sudado que desprendías.
Pensaba que podíamos hacerlo.
Que por un momento mi cuerpo iba a dejar de ser mío para acunarte.
Pero miro en los recovecos y el deseo ha desaparecido, no sé donde te has metido
Con ese olor a muerte que se te deshacen las manos.
Yo no puedo apiadarme de ti, ya no... Porque no sé.
Encontré a una mujer enterrando tu consciencia.
Mientras tu remordimiento te follaba por detrás.
Pensaba que podíamos hacerlo.
Pero tus órganos ya no pueden ser donados a nadie.
Las enfermedades se los comieron.
Me enseñaste a no tener nada por lo que llorar.
Así que no me queda otra que sonreírte.
Desde mi ventana veo a la gente.
Toman café con azúcar.

domingo, 11 de marzo de 2012

Cosas que nunca te he dicho y que no te esperabas.



*** Me gustaría volver al pasado, para volver a vivir las oportunidades que tuvimos de vernos, de conocernos, de abrazarnos...seguramente no las hubiésemos echado a perder...
Y que decir que fuiste mi más fiel amigo durante años, y cada ataque de risa que me has provocado no lo olvido y no lo cambio por nada, esas llamadas furtivas a las 5:00 de la madrugada, nuestras historias para no dormir, mi "maldeamores" en camisón...
es la primera vez que te escribo en el blog, seguramente no lo esperabas ya que te dije que nunca escribo en el blog a las personas a las que aprecio tanto y más y que nunca te escribiría en el Blog, esto no significa que haya dejado de quererte, ya sabes que soy contradictoria y que me moriré siéndolo, esto significa que tenemos que vernos, que no podemos volver atrás, pero si podemos buscar el momento, el lugar, el instante apropiado para darnos ese abrazo que no sé tú, pero yo creo que me merezco por soportarte todos estos años...***



sábado, 10 de marzo de 2012

Gatos.




Cuando se despertó vio como una  piara de gatos la rodeaban,
Enseguida pensó que seguía dormida, soñando.
Se frotó los ojos y allí estaban inmóviles, 
Observándola con curiosidad.
El más grande saltó sobre ella y se acomodó confiado en su abdomen.

- ¿Quien eres tú?

No podía creer que aquel gato enorme la estuviese hablando.
Pero no estaba soñando, le dolían las rodillas y notaba como las almohadillas de las patas 
De aquel felino, se hundían en su estómago que rugía de hambre y nerviosismo.

- No lo sé. 

Le estaba hablando a un gato.
Esto ya era lo último.

Sintió deseos de salir corriendo, de gritar y probar a espantarlos...
Pero optó por volver a cerrar los ojos 
Con la esperanza de escaparse, de saltar de sueño en sueño.